Otra jornada va a quedar marcada en la historia de los accidentes de tránsito en la argentina luego de la colisión entre un micro de la empresa El Rápido Argentino y un tren de Ferrobaires que se dirigía a la ciudad de Mar del Plata durante la madrugada del domingo pasado en el empalme de las rutas 2 y 63. Una vez más, la imprudencia le ganó a la vida y se cobró varias víctimas, que hasta ahora llega a 17 pero que puede seguir creciendo debido a la gravedad de varios heridos.

La discusión sobre la responsabilidad del conductor del ómnibus es muy grande, sobretodo desde que la Fiscalía definió los cargos contra ambos choferes y a partir de que la misma empresa de transporte, al igual que varios sobrevivientes del siniestro, admitió que haya cruzado con la barrera baja, en un claro intento de desligamiento para evitar que recaiga sobre ella el peso de las consecuencias futuras.

Sobre este último punto, hay que destacar la rapidez con que autoridades del Rápido Argentino salieron a dar la cara y explicar su primera visión del accidente, cuando el silencio, en estos casos, es un arma letal en su contra. Un ejemplo de esto fue el accidente de LAPA de agosto de 1999 (en el cual murieron 69 personas), cuando la empresa tardó más de lo debido en “dar la cara” y dio inicio a su estrepitosa y veloz caída.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, además de destacar la “buena señalización de la zona”, criticó la falta autoevaluación a la hora de asumir los errores propios y pidió mayor responsabilidad por parte de los conductores de vehículos. Ahora bien, ¿palabras en relación a la necesidad de una campaña concreta para intentar frenar esta repetida y trágica situación? ¿Se habrá olvidado de mencionarlas o quiere desligarse completamente para que sea responsabilidad directa y única de alguien más?

La cuarta causa de mortalidad de la Argentina sigue sumando víctimas cada día, mientras sigue sin definirse la implementación efectiva de un plan que ya tiene media sanción por parte de la Cámara de Senadores. Este proyecto consiste, principalmente, en crear una Agencia Nacional de Seguridad Vial y unificar a nivel nacional las pautas para conseguir el registro de conductor.

¿Faltará mucho para que las leyes realmente necesarias sean la prioridad en el Congreso para su aprobación y rápida ejecución?