Una violencia que sigue su camino sin obstáculos
March 16, 2008
Silencio. Es lo único que está haciendo en este momento la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) a la hora de tener que hablar respecto de los tristes hechos de sábado último en la previa del partido San Lorenzo- Vélez y que sumó otra víctima a la inexplicable lista de muertos de la violencia dentro de un deporte en el que el entretenimiento pasa a un segundo plano. Emanuel Álvarez, de 21 años, es uno de los nombres que hoy demuestra que se está muy lejos de una solución a los repetidos sucesos que siguen manchando la historia argentina. El otro es el de Sabrina, una chica de 17 años que murió el viernes pasado de un balazo en la cabeza en Salta, mientras se dirigía a ver el partido entre Gimnasia y Tiro y Central Norte (Torneo Argentino B).
Como si esto fuera poco, hoy detuvieron a 183 barrabravas luego de incidentes cerca de la cancha de Boca y cuyo saldo fue una persona apuñalada.
La procedencia de la bala que mató al hincha de Vélez todavía no se sabe con claridad. Según algunos, vino del predio de Huracán, cuando los 40 micros que trasladaban a los visitantes al Bajo Flores pasaron por la zona y recibieron unos cuantos balazos (entre ellos el que mató al joven). Otros, en cambio, afirman que un Fiat Duna blanco es el lugar de origen, en el que un hincha de San Lorenzo se asomó para realizar el disparo fatal.
La mentira también fue protagonista de la tarde del sábado, cuando la “voz del estadio” en el Nuevo Gasómetro intentó minimizar lo que había ocurrido, afirmando que no había heridos ni, menos aún, algún muerto. Sólo cuando la furia de los hinchas de Vélez fue imparable (intentando romper el alambrado para avisar lo que había ocurrido con Emanuel), Héctor Baldassi decidió suspender el partido.
Pero la violencia no terminó allí, ya que cuando los micros volvían, pasaron otra vez por “La Quemita” y muchos se bajaron para descargar su bronca no sólo en la cancha sino también en casas vecinas. Resultado: una mujer herida en la cabeza que fue trasladada al Hospital Piñero.
El vocero de la AFA, Ernesto Cherquis Bialo, dijo que esta fecha iba a continuar sin interrupciones y que este asesinato no se podía relacionar todavía directamente con el fútbol.
224 víctimas desde 1936 y 16 en los últimos 3 años. El tiempo sigue pasando y las medidas necesarias todavía no llegan. La suspensión del campeonato no sería suficiente para poner un final definitivo. Hay ejemplos que así lo demuestran, como el Campeonato Apertura 2003, cuando los incidentes en el partido Boca-Chacarita en agosto de ese año llevaron a una interrupción de ese torneo por 26 días. ¿Se logró una reducción de la violencia a partir de eso? Sólo saber que desde el 2005 murieron más de 10 personas (y ni hablar de la cantidad de heridos) como consecuencia de esta triste costumbre alcanza para concluir que no fue así.
¿Prohibir la presencia de hinchadas visitantes en las canchas? A largo plazo podría ser insostenible debido a las presiones de dirigentes y reacciones de hinchas imposibles de controlar.
Julio Grondona es presidente de la AFA hace casi 30 años, período en que la violencia fue creciendo ininterrumpidamente. El año pasado dijo ante los medios de comunicación que él “es responsable del fútbol, pero no de la seguridad”. Según estas palabras, podría interpretatrse que el fútbol y la seguridad irían por carriles separados, y que no tendría que hacerse cargo de algo que no le concierne. ¿No será necesario, entonces, dejarle el lugar a otra persona que sí se sienta responsable de la seguridad para hacerse cargo de la entidad?¿O la idea de perpetuidad del dirigente actual piensa durar muchos años más?
Nuevas familias sufren la pérdida de un ser querido por el desenfreno de unos y la falta de protección de otros. ¿Hace falta esperar mucho más para saber que hasta que no se realice un cambio estructural estas situaciones se van a seguir repitiendo?
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