El paro de los productores del campo, en protesta por el nuevo esquema de retenciones al sector agropecuario, llegó a su día 14. La tensión entre ellos y el gobierno es cada vez mayor, y ahora se agregó un tercer actor social que sufre las consecuencias pero que anoche se hizo sentir: los ciudadanos, hartos de una decisión unilateral demostrada sin pudor alguno por el Poder Ejecutivo.

Decepción fue uno de los principales sentimientos demostrados anoche por mucha gente que había depositado su confianza en octubre pasado pero que hoy no se ve representada por la manera de actuar, y por qué no de hablar, de Cristina Fernández de Kirchner.

El desabastecimiento de carne, pollo, lácteos y verduras se está sufriendo en los distinos supermercados y locales del país. Según la ley de la demanda, a menor oferta suben los precios. De esta manera, lamentablemente no sólo se paga más caro los pocos productos que quedan, sino también los sustituos a los cuales se están recurriendo en forma inevitable. Como si esto fuera poco, muchos negocios no abrieron siquiera sus puertas, dada la falta de mercadería para vender. Las pérdidas van a ser mayores para los comerciantes, si se tiene en cuenta los gastos básicos los siguen teniendo. ¿Alguien les va a dejar de cobrar la luz y todos los impuestos, al no hacer uso del establecimiento donde tienen el local? ¿Les devolverán el dinero más tarde? Nadie habló con ellos al respecto pero sería una forma de recuperar algo de todo lo que no están ganando en estos días.

El gobierno nacional reafirmó, a través de algunos que cumplen la función de voceros de la Presidenta como Aníbal Fernández (ministro de Justicia), que nadie va a negociar con el paro de fondo. El ministro de Economía, además, afirmó que la protesta de la gente del campo “es exagerada”. Los productores, por otro lado, aseveraron que no van a terminar con esta medida si siguen manteniendo firme el nuevo esquema de retenciones establecidas. Mientras las críticas continúan, no entran vacunos en Liners y llegan menos verduras que son pagadas más caras en el Mercado Central por la obstaculización en el paso de los camiones en las rutas.

Se esperan nuevas asambleas para tomar nuevas medidas y decidir los siguientes pasos, aunque todo hace indicar que el paro seguirá por tiempo indeterminado. También hay expectativa ante la siguiente aparición pública de Jefa de Estado. Nadie descarta un nuevo cacerolazo como el de ayer. Pero el miedo y la incertidumbre continúa ya no sólo por esto y porque faltan alimentos, sino por los posibles conflictos por la decisión de apresar a todos los que se nieguen seguir con los cortes de ruta e impidan el tránsito normal, anunciada por el ministro de Justicia. De negarse a la retirada ¿podría aumentar la violencia y hasta llegar la represión? Esta noche tendremos algo más de certezas al respecto.