Entre Lima y San Pedro, localidades con 35 km de diferencia, la tragedia se instaló para quedarse por muchas horas. Diez es el número de choques que se sucedieron esta madrugada en una ruta nacional 9, en la que niebla, la quema de pastizales en islas cercanas al Delta de Paraná, junto con la negligencia y la falta de control de los límites de velocidad, conviertieron la noche en caos y muerte.

El peor de todos las colisiones fue en el km 150, cerca de San Pedro, en la que tres camiones, un micro de larga distancia y 17 autos particulares quedaron atrapados entre sí. El saldo: 4 muertos que se suman a la trágica lista de fallecidos que convierten a Argentina en el país con mayor cantidad de accidentes de tránsito del mundo.

Ningún policía ni señalización del camino. El desamparo fue el sentimiento que los sobrevivientes tuvieron momentos después de cada uno de los desastres. Aunque el exceso de velocidad de muchos de los involcrados colaboró, la falta de protección debido a la ausencia de alerta por parte de quienes deberían encargarse de esa tarea, fue el ingrediente final para estos descenlaces.

La prevención para evitar que los accidentes de tránsito se sigan repitiendo parece seguir siendo una deuda pendiente por la cual se continúan sufriendo las consecuencias día tras día. Es la implementación de un proyecto estructural que regule normas de tránsito a respetar por todos los ciudadanos lo que podría iniciar un proceso de verdadero cambio hacia el descenso definitivo de accidentes en rutas y calles argentinas.

El plan especial de semana santa (que no trajo los beneficios esperados) fue sólo una medida superficial para intentar reducir los choques en forma momentánea, sin entrar en la real problemática que lleve a la ideación de un sistema efectivo que ayude a un cambio positivo.

Hoy, el senado aprobó que establece la emergencia vial en el país y que sería el telón de fondo para una serie de medidas cuyo fin es la disminución de este tipo de hechos. Algunos pueden sentirse tranquilos con esta resolución, pero para confiar en su cumplimiento es necesario no mirar atrás y recordar la ineficiencia en la implementación de las leyes en Argentina a lo largo de toda la historia.

4 víctimas más ejemplifican la gravedad del problema de seguridad vial nacional. Y como si fuera poco, hay que estar conformes porque el número de muertos no fue mayor. ¿Cuándo va a ser el día en que la conformidad se base en convicción de que existe un sistema de control y prevención que elimine la cantidad de accidentes?