Día histórico para la cuidad de Buenos Aires y para el resto del país. El motivo: la antorcha olímpica que recorre varios Estados alrededor del mundo vino aquí y realizó un recorrido desde Costanera Sur hasta en Club Hípico Argentino. Durante todo ese recorrido, distintas figuras del deporte argentino llevaron consigo este símbolo de los Juegos Olímpicos.

1200 policías formaron parte del sistema de seguridad implementado para este acontecimiento. Los resultados fueron los esperados porque a pesar de los incidentes producidos en otras ciudades, como Londres o París, por parte de los activistas que protestan en contra de la represión china en el Tíbet y con el objetivo de impedir que estos juegos se realicen. Ahora bien, nada de eso ocurrió aquí, comprobando que se puede llevar a cabo un espectáculo sin que la violencia lo empañe. Y no fue porque no haya habido personas pro-Tíbet aquí. Horas antes, hubo marchas en favor de los derechos humanos y en oposición a la actitud represiva del gobierno oriental ¿Por qué entonces la violencia en otros ámbitos, como en el fútbol, sigue en aumento cuando las prevenciones pueden dar resultado?

Los recursos para evitar incidentes existen, y este ejemplo es más que suficiente para comprobarlo. Esto significa, entonces, que la falta de freno se debe a otras situaciones que trascienden la mera agresividad de los hinchas, involucrando a ámbitos más empresariales y dirigenciales. No hacen falta más acontecimientos como estos para saber que se puede mejorar la seguridad y que sólo se requiere que los encargados de las cuestiones de seguridad piensen y hagan a un lado sus intereses personales para darle paso al cuidado de todos los ciudadanos.

Agradecemos a Fernando Rey por su fotografía y su buena onda!