Un respiro a tanto humo, luego de varios días en los que los problemas de salud y el olor penetrante obstaculizaban aún más la tranquilidad, permite realizar hoy una reflexión al respecto. A pesar de que el Servicio Meteorológico Nacional haya anunciado que la baja visibilidad y su correspondiente peligro vuelva en las próximas horas, los paños fríos ayudan al intento por entender el por qué de esta situación, cuáles son los verdaderos riesgos y dónde está la solución por parte de un gobierno que hasta ahora sólo parece haberse dedicado a acusar y a delegar responsabilidades.

La causa visible que pasó a quitarle el sueño a muchos es conocida: la quema de pastizales en el Delta del Paraná, ayudado por los vientos que lo trasladan hacia todos los espacios afectados. Lo que tal vez no fue tan difundido es que esta práctica es común en esta región, ya que cada año se realiza para preservar el suelo de las malezas aparecidas y lograr que los nuevos pastos crezcan más fuertes. Lo extraño es que el mes elegido para hacerlo es septiembre, porque es la época climática más apta.

La llegada de cabezas de ganado a esa zona en las últimas semanas hizo que se adelantara esta tradición con el supuesto objetivo de conseguir que los pastos puedan crecer fuertes durante el invierno y que la actividad ganadera se desarrolle con normalidad. El principal error de este adelantamiento es que la región estaba sufriendo un período de sequía que ayudó a la extensión del incendio y que se esté perjuducando la materia orgánica de los suelos. ¿Falta de previsión, irresponsabilidad o plan intencional?

Según el gobierno, la gente del campo es la culpable de estos daños por irresponsabilidad e irracionalidad. Si ellos quisieran dar ejemplo de responsabilidad la situación ya estaría resuelta, habiendo empezado en primera instancia con una reacción más rápida de la Presidenta. Sin embargo, esto no fue así, ya que tardó varios días en hacer, al menos, una exposición pública del tema.

El corte de ciertas rutas, la interrupción de los vuelos en el aeroparque metropolitano y de la salida de micros en Retiro fueron unas de las medidas más coherentes para evitar tragedias como la que se vinieron escuchando hace días. Pero esto no resuelve el problema de fondo. Acusar, dar nombres de los dueños de los campos y resguardarse diciendo que el fuego es “incontrolable” es una medida facilista para escaparse de buscar soluciones concretas y en el corto plazo para que todo se vaya normalizando. De esta manera, si en las próximas horas todo sigue igual, sólo quedaría esperar que las lluvias y la reorientación del viento libere a los ciudadanos de un nuevo pelirgro que invadió hace 13 días.