El conflicto por las construcciones en el barrio de Caballito tiene larga data. Si bien el año pasado superó los límites llegando a ser la zona con mayor cantidad de construcciones realizadas en la Ciudad de Buenos Aires, es una tendencia que podía observarse desde años anteriores, cuando fueron los mismos vecinos los que lucharon por tratar de poner freno y difundir la problemática en los medios de comunicación.

Este barrio tiene una población de 170.309, con una densidad de 25.045,4 por kilómetro cuadrado. Este número es muy superior al promedio de toda la ciudad de Buenos Aires.

Marchas por las calles del barrio, visitas a la Legislatura durante la gestión anterior para conseguir efectos positivos y presentaciones judiciales para obstaculizar construcciones específicas son algunos de los movimientos que los vecinos del barrio, liderados por la Proto Comuna de Caballito y SOS Caballito (organizaciones que merecen un próximo artículo aparte, dada la importancia que tienen), iniciaron en defensa de su calidad de vida y del paisaje urbano ya afectado.

Parte de esa presión se vio reflejada en el decreto que el entonces jefe de Gobierno, Jorge Telerman, firmó en noviembre de 2006. Él incluía la prohibición de nuevas licencias para construcciones durante 90 días, tiempo necesario para realizar un estudio sobre las consecuencias en la provisión de distintos servicios, especialmente el de energía y el de agua potable. Una vez finalizado ese período, el ex mandatario estableció una serie de medidas, como la cuestionada obligación de un estudio por parte de Agua y Saneamiento (AySA) sobre los perjuicios, o no, en el sistema cloacal en los edificios de más de 5000 metros cuadrados.

Luego de una primera aprobación por parte de la Legislatura porteña y de una audiencia pública de baja concurrencia de diputados pero de alta presencia de vecinos, la Comisión de Planeamiento Urbano firmó un dictamen hace pocos días para la rezonificación de 80 manzanas del barrio gracias al consenso alcanzado en una reunión. Esto acercó aún más la sanción final de la ley que limita la altura de los nuevos edificios de dicha zona. Sin embargo, no previene en forma total los problemas que, a futuro habrá en los servicios eléctricos y cloacales principalmente gracias a los nuevos y lujosos edificios ya construidos a los que no les falta ninguna comodidad como los salones de fiestas o las piletas con solarium. Fin de 2009 es el momento en que estas carencias comenzarían a concretizarse en los hogares.

Este es un problema que se debe seguir muy de cerca no sólo por la protección de los vecinos de Caballito sino por los de todos los demás barrios que también sufren esta concentración y disminución en la calidad de vida