Un final que nunca llega

May 28, 2008  

Después de muchas idas y vueltas en los últimos días, si se pretende particularizar en lo ocurrido desde el último levantamiento del paro, hoy se retoma una medida de fuerza que pretende ser más dura que la anterior.

La decisión se dio a conocer luego del documento que expone el apoyo asérrimo al gobierno en su postura frente al campo. La acusación que puso al límite esta situación fue la de acusar a los movimientos del campo de “un ataque antidemocrático con ánimo destituyente”. En relación a esto, la comparación de estas acciones con los momentos previos a los golpes de Estado de 1930, 1955 y 1976 puso otro ingrediente a una problemática que hoy abre un nuevo capítulo.

Se estableció un freno a la exportación de granos hasta las 24 del día lunes y, desde el 2 de junio, la paralización en el comercio de vacunos. Además, se colocarán carpas en distintas ciudades y organizarán marchas para presionar a los gonernadores provinciales. Por ahora, los cortes, no forman parte del nuevo mapa de lucha.

Mientras que la nueva medida comienza su camino, miles de personas no están trabajando, en vilo ante una futura solución que les permita reiniciar sus tareas en forma permanente y sin más paralizaciones. Las críticas que están echando más leña al fuego son las que saturan aún más una problemática ya colmada de problema y necesitada de soluciones.

La mayoría de la ciudadanía está de acuerdo con el retorno a paro y su apoyo al campo es cada vez mayor. La falta de flexibilidad y de diálogo de los gobernantes es lo que genera más molestia entre la personas y lo que alimenta esa caída en la imagen positiva de la Presidenta y de su marido, tan activo en las duras críticas hacia el sector agropecuario. Un poco de sentido común diría que mientras esto siga intacto, el descenso no se detendría y muchos de quienes votaron esta gestión se arrepentiría de su elección del 27 de octubre.

Cristina Fernández de Kirchner pide más tolerancia, indirectamente, frente a esta situación. ¿Acaso no es lo que le sobra a la ciudadanía argentina?