El motivo del inicio del conflicto entre el campo y el gobierno es más que conocido. Lo que quieren ambas partes, también. De lo que tal vez no muchos se percataron es que lo que ocurrió ayer en la Cámara Alta no sólo fue una sesión histórica porque todos los senadores estuvieron presentes, algo que es casi imposible en la política argentina, sino porque por primera vez en mucho tiempo, la búsqueda de la democracia fue más que la corrupción y las ansias de poder.

Las estrategias del gobierno para lograr la mayoría en diputados fueron desde simples presiones hasta cargos y dinero para la provinicia a la que pertenecen. Para la aprobación definitiva de la ley, las cosas no fueron más limpias, al contrario. Fuentes de la Secretaría de Gabinete y Relaciones Parlamentarias aseguraron que Juan Carlos Martínez, Rosa Díaz, Elena Corregido, Silvia Gallego, Isabel Viudes, Horacio Lores y Ramón Saadi fueron algunos de los que recibieron un “regalito” a cambio del voto positivo al proyecto de ley que armó el gobierno.

Pero más allá de las carpas que le dieron un gran toque circense a la cuestión, de los actos para insistir en la destabilización que el sector del campo quiere lograr, y de cualquier recurso para convencer a los legisladores de una u otra Cámara, gracias a la desición del vice presidente Julio Cobos las retenciones hoy no son ley y el campo recibió una respuesta positiva después de meses de lucha

Muchos lo consideran traidor y hasta afirman que tendría que renunciar si tiene dignidad. Sin embargo, fue quien se encargó de dar una resolución un poco más concreta a este conflicto, por lo menos por ahora.

Todavía la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no hizo ninguna declaración pública concreta sobre esta definición ni hay fuentes que sepan con exactitud si hubo intercambio de palabras entre ellos. Habrá que ver cómo continúa la relación entre ellos en el futuro. Si una fractura comienza a visualizarse, sería un signo de la ausencia de respeto por un momento históricamente democrático.