Un mal que preocupa
April 4, 2009 Dejá tu opinión »
Aunque muchos no se atreven a admitirlo, esta epidemia de dengue en el país es la peor de toda la historia, con muertos ya confirmados y otros que se encuentran en estudio.
Hay más de 11 mil casos registrados extraoficialmente, algunos autóctonos y otros importantes, pero todos con un denominador común: el peligro que representa su extensión para toda la sociedad.
Según un estudio realizado en conjunto por el departamento de Zoonosis del Ministerio de Salud Nacional y las Facultades de Ciencias biológicas y Ciencias exactas de la UBA, más del 80% de la población vivía en zonas en riesgo de infestación por el mosquito Aedes aegypti durante la década del 90. En Argentina, el vector había sido erradicado en 1963 pero reapareció en los 80 en el norte argentino y para el año 2000, existía en 17 de las 24 provincias.
Es importante diferenciar entre el dengue hemorrágico y el conocido como “dengue clásico”. Durante las primeras horas, ambos tienen los mismos síntomas. Pero es entre el cuarto y el sexto día de enfermedad cuando pueden identificarse indicios de la peor manifestación del mal: baja de fiebre instantánea, dolor abdominal intenso, sangrado en encías, nariz, piel u otros sitios. Tanto uno como otro caso, requieren de la rápida atención médica para evitar un empeoramiento que, a nivel general, ya se observa claramente.
Semana Santa pasó a ser un período clave para el avance de la enfermedad, ya que si bien no se contagia de persona a persona, el traslado permanente de turistas puede conducir al ciclo de transmisión hombre – mosquito. Esto significa que luego de una ingestión de sangre infectante, el mosquito transmite el virus después de un período de 8 a 12 días de incubación, dependiendo de la temperatura ambiental.
Si bien se están tomando medidas al respecto, como la fumigación de los partidos de San Nicolás y Luján para eliminar al mosquito en los barrios donde se espera una alta concentración de gente por la celebración religiosa, se necesita una decisión estructural y definitiva para erradicar este mal que ya se convirtió en un nuevo elemento de preocupación para todos los argentinos.
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